Mi salvación, el yoga

Group of people working out

Hace cinco años que empecé a practicar yoga, Hatha yoga precisamente. Era el 2008 cuando sin saber mucho más de lo típico, que te ayuda a relajar y estirar el cuerpo, me vino la inquietud y quise probar. La verdad es que enganche de una, me encanto. Sin saberlo, era lo que necesitaba y sigue siéndolo hasta ahora. Activar la conciencia del cuerpo-mente como uno solo y no disociado como la mayoría lo hacemos: hacer una cosa y mientras, estar pensando en otra, fue preciso para mi y mi cabeza ansiosa y llena de rollos.

He tenido periodos más dispersos en la práctica, donde reconozco que la extraño, y otros más constante y enfocada que han “coincidido” cuando he vivido fuera de Chile, en donde he necesitado más equilibrio, tranquilidad y contención frente al cambio y nuevos retos. Muy lejos de la  coincidencia, creo que es la terapia precisa que aparece en el momento indicado.

Estar presente, en el ahora, puede sonar muy cliché y de autoayuda si nos quedamos solo con la idea, pero no tanto cuando vamos mas a allá y lo ponemos en práctica en el tiempo. Para mí este ha sido el gran beneficio del yoga, y porque no decirlo, mi “salvación”. Sin importar el tipo, estar presente en cada postura y despierto con los sentidos, y una respiración profunda, es lo importante al practicarla, logrando que más que un ejercicio sea un estado de “conciencia plena” o “eficiencia mental” por así decirlo, que si se practica habitualmente se logra un hábito que se proyecta en el día a día, en las diversas actividades, en tomar decisiones y afrontar los cambios de la mejor manera y más concreta posible.

*Foto: http://yogaworkflow.com

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