El peso del peso

¿Existe una situación más cotidiana que la de una mujer preocupada por el peso? Hablando de la dieta que quiere hacer porque le funciono a la amiga, pendiente de cuanto ha comido en esa celebración para no pasar horas en el gimnasio al otro día, de que no encuentra que ponerse porque con todo se ve “panzona”, de lo mucho que ha subido de peso y que todo le queda mal. Y así un laaaargo etcétera.

mujeres¿Les suena todo esto? Confirmado, creo que sí es de los escenarios más comunes en que nos podemos encontrar, sin excluirme para nada. He caído en esto muchas veces, incluso sabiendo mejor que muchas que hacer, como si fuera una falla que viene de fabrica. Hace un tiempo sí, algo me hizo clic. Lo cansadora y poco atractiva que puede resultar esta situación para los demás y para uno, y cuanto tiempo y momentos de disfrute se nos pueden ir, preocupándonos en exceso, muchas veces en vano, de todo esto.

Revisando una reciente encuesta a mujeres españolas, ocho de cada diez de ellas fracasa al hacer dieta, en varias oportunidades. Casi el 80% asegura no estar contentas con su peso y que la principal motivación para bajar es sentirse sanas, en forma y poder vestirse mejor y con más opciones.

Motivaciones muy validas y muy acorde a las de todos, por lo demás. Sin embargo, yendo a la base ¿por qué esta excesiva preocupación por el peso y del “como me veo”, en especial en las mujeres? ¿Es que vivimos bajo la presión constante por estar en forma y vernos bien? ¿Sera la salud una motivación “pantalla” para no reconocer que nos importa, más de lo que quisiéramos, cómo nos ven y que piensan de nosotras para recibir la “anhelada” aceptación?

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Son muchas interrogantes profundas que quedan para la más solitaria intimidad, que vale la pena resolverlas tarde o temprano. Lo que si podemos develar hoy, es que la presión existe, que la publicidad, los programas de tv, las películas, las series e incluso una conversación liviana nos incita directa o indirectamente a seguir un modelo.

Un modelo, que para conseguirlo existe un sin número de métodos curiosos de alimentación, sofisticadas dietas con alimentos difíciles de conseguir, dudosos fármacos, técnicas invasivas y otras tantas maneras que nos llaman a bajar de peso de forma rápida, a corto plazo y sin soluciones reales y mantenidas en el tiempo, a costa de nuestra salud, buen vivir, pero claro, todo por lucir al fin esplendidas, ¿no?

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Qué bueno sería que a cambio, enfocáramos toda nuestra energía en dedicar más tiempo a observarnos frente al espejo. Mirar nuestro cuerpo, proporciones, nuestras formas y maneras. Ser conscientes de lo que tenemos, de quienes somos como un todo y descifrar si lo que me “exigen” es o no lo que deseo. Al final, todo es lograr una nueva perspectiva, desde nuestra forma de ver las cosas hasta nuestros hábitos, con el fin de querer nuestro cuerpo, cuidarlo y aceptarlo con salud y autoestima. Así seguro serian mas los momentos que disfrutaríamos y menos interrogantes quedarían sin resolver.

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